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Jhonny el Guerrero

Actualizado: 27 jun 2024

El surfista profesional Jhonny Guerrero, noveno puesto del Campeonato Mundial Junior de la World Surf League en el año 2017 y 2018, y quinto puesto en la International Surf Association en el 2018, vuelve al mar después de 5 años sin correr tabla.


Foto: Samia Vilca / Jhonny Guerrero entrenando en playa Pampilla en Miraflores a las 8:30 am.


Luz en medio de la Oscuridad


Jhonny, ¿Qué estás haciendo con tu vida? Por favor hijo, deja de andar en la calle, vuelve al surf.


Entre lágrimas, Milagros le suplicaba a su hijo quien estaba desmoronado y sumergido en la etapa más oscura de su vida. Pero él hacía de oídos sordos.


Jhonny Guerrero creció en Alto Perú, un barrio que queda a las faldas del Morro Solar, en Chorrillos. Con casas pequeñas y familias numerosas, las cuadras del barrio se vuelven espacio compartido de juegos para los niños y lugar donde aprenden a corta edad a gestionar la droga para comer o para olvidar. Lejos de la opción de tener una educación digna, ya desde los 14 años se debe aportar en la economía del hogar. “Hay muchos niños que están creciendo y ven el manejo de dinero fácil”, comenta la vecina María Isabel. 


Por muchos años, Jhonny ha tenido dificultades para encontrar una identidad. Toda su adolescencia se dividió entre su barrio, el lugar del cual él se siente parte, donde están las personas con las que creció y a quienes ama, pero que lo impulsan a delinquir; y el surf, que lo lleva a rodearse de personas que lo empujan a tener una vida de bien. De este modo, mientras iba triunfando como surfista, sentía que traicionaba de alguna forma a sus raíces. Para chicos como él, no existe una segunda opción, por eso, fracasar en el surf significaba ser uno más del barrio.


En el año 2019 las marcas que lo auspiciaban fueron una a una retirando su apoyo a este deportista ya que no cumplía con las metas que se le exigía, lo que ocasionó un desbalance en su desarrollo como surfista profesional. Tras perder el apoyo económico de las marcas, con tan solo 18 años, su vida quedó a la deriva económica y emocionalmente. Después de dedicarse enteramente a correr tabla por casi ocho años y haber dado lo mejor que pudo de sí mismo, tener como resultado el desamparo financiero fue la gota que desbordó ese cúmulo de emociones que de por sí no sabía cómo gestionar. “Estaba frustrado por la mala experiencia que estaba pasando y al perder las marcas yo me vine abajo y me alejé un tiempo, no quería surfear, me sentía resentido, no tuve el mejor manejo en ese momento”, señala Jhonny. Por esto, desenfocado, en lo único que se pudo refugiar fue en el barrio.


Foto: Proyecto Alto Perú


Debido a la particular historia de este niño que logró ser uno de los mejores surfers de Perú y del mundo, no contando con recursos, rompiendo todo estigma social y adversidad para cumplir su sueño, el inglés Adam Brown decidió seguirlo por 5 años y realizar un documental de su vida. Esta película ganó el premio al mejor documental en el Festival de Brooklyn, lo que generó un ingreso bastante fuerte para Jhonny a través de las donaciones. Este dinero llegó en el mal momento en que sentía que su carrera había llegado a su fin. 


El dinero que recibió del documental, lejos de invertirlo en su carrera, lo destinó a un carro de alta gama, vida nocturna, salidas y a vivir como se aprende en el barrio. Tras 5 años lejos del mar, malgastando el dinero y confiando en quien no debía, derrumbado por sus propias decisiones, hasta llegar a ser apuñalado, sólo le quedaba la voz de su madre como una luz al final del túnel: “Hijo, de nada te sirve vengarte, la persona que te hizo eso no tiene nada que perder, tu eres un deportista, tu vida, tu cuerpo vale mucho”.


La decisión de Jhonny en este momento marcó un hito en su vida. “Yo no soy así, pero por el entorno en el que estaba, y en lo que me había convertido, solo pensaba en vengarme”. Jhonny lamenta todo el daño que le ha ocasionado a su madre durante este tiempo, el estrés, la desesperanza, la preocupación. Fue así que tras recuperarse físicamente y entrar en razón, vendió su auto y apoyó a su mamá para que salga del país con su hermano menor para empezar una nueva vida en Estados Unidos. Además decidió enfocarse nuevamente en su carrera como surfer profesional.



Los Inicios


La primera vez que Jhonny intentó correr olas tenía 10 años, fue en el `El Triángulo´, que es la ola que está en la playa Agua Dulce, "Yo bajaba siempre con mis amigos del barrio. Al comienzo obviamente no corría tabla porque una tabla es cara. Corría con un tecnopor partido, me metía al fondo y con las espumas corría hasta la orilla", recuerda.


Las tablas de surf son hechas con fibra de vidrio, se rompen con facilidad ante cualquier impacto y al quiñarse puede quedar partes afiladas. La primera tabla que tuvo Jhonny se la compró a un amigo del barrio, tenía bastantes quiñes por lo que constantemente se cortaba al cargarla. Un día mientras corría en Barranquito, se le rompió en dos.


- ¡Qué pena! Con lo bien que estabas corriendo. -Le dijo un señor que lo estaba viendo surfear. -¿Dónde vives? 


-En Chorrillos.


-Yo también, yo vivo por el malecón, ven a la tarde a mi casa y te puedo dar una tabla. 


 A su corta edad, Jhonny se volvió local de Makaha, “La gente me apoyaba, tenía desayuno, almuerzo, cena y hasta propinas. Solo iba a surfear. Ahí comenzó todo porque me rodeé de personas que querían ayudarme", relata.


Diego Villarán, fundador del proyecto Alto Perú, una organización ubicada en el barrio de Chorrillos del mismo nombre dedicada a fomentar a los niños a enfocarse en el deporte, conoció a Jhonny Guerrero inicialmente por la fama que había ganado. "La gente del barrio me decía, 'hay un chibolo que tienes que ver como corre', y así fue como escuché de Johnny", comenta Villarán, quien decidió apoyarlo en su desarrollo deportivo. El Proyecto Alto Perú fue un pilar en su carrera, brindándole el apoyo necesario para competir a nivel nacional. A los doce años, ya participando en los nacionales, Alto Perú lo respaldó financieramente para completar el circuito de competencias. "Me empezaron a apoyar para salir a competir en todos los nacionales. Desde ahí me han apoyado hasta el día de hoy", menciona Guerrero.



El auge


En el año 2015, postuló al Proyecto Sofía Mulánovich, el cual ofreció 10 únicas becas a talentosos deportistas con el fin de encontrar nuevos talentos peruanos que reciban una preparación en el extranjero. Tras inscribirse, los chicos surfeaban y eran evaluados.


En una común ajetreada tarde en Huaylas, llegó Sofía a la casa de Jhonny.


-Hola, he venido a decirte que has sido aceptado para formar parte del proyecto.


-¿En verdad? -Dijo Jhonny, quien no podía creer lo que estaba pasando. Lleno de lágrimas de alegría no podía hacer más que abrazar a Sofía.


Esto le abrió las puertas a un entrenamiento más profesional y a competencias internacionales. "Entrenar con Sofía y estar con los mejores surfers del Perú de mi edad me motivó bastante", asegura. A los catorce años, ya viajaba a mundiales, pero fue el entrenamiento con Mulánovich lo que potenció su carrera. "Viajé a Australia y me preparé con los mejores entrenadores del mundo. Eso fue un factor importante en mi desarrollo profesional. Abrí mi mente y mejoré mucho mi surfing", comentó.


Paralelamente a su éxito, Jhonny lidiaba con una realidad de la cual no podía desligarse, con su padre en prisión, con tan solo 14 años, cargaba con la preocupación del bienestar de su familia. Ya que mientras él estaba enfocado en su carrera y con apoyo para todo lo que necesitaba, incluso en un hogar fuera de su casa, muchas veces su mamá y su hermano no tenían qué comer. “Jhonny tiene el talento para triunfar fuera del país, mirarlo surfear es hipnotizante. Pero tiene muchos momentos en los que no está aquí, su mente está en algún otro lado. Imagina cómo surfearía si pudiera estar inspirado y en una actitud positiva, podría ser el mejor del mundo.” expresa Mulánovish.



70% Mente


El surf es un deporte en el que uno se encuentra absolutamente solo en el mar. En medio de la inmensidad del océano lo único que se escucha es la voz interior de uno mismo. Esa voz de calma o de miedo, de seguridad o inseguridad es la que te va a guiar. La carga mental de Jhonny hizo que no pueda canalizar la mala racha, perder en repetidas competencias le hizo pensar que eso había sido todo en su carrera. “Yo siento cierta responsabilidad compartida con las personas que estábamos ayudándolo en ese momento, ya que se logró conseguir muy buenos auspicios como Swatch, Hurley, Tubos, pero no hubo un respaldo al mismo nivel psicológico, más personal, más íntimo. Si bien, fueron años exitosos, también le generaron bastante frustración y un montón de sentimientos encontrados que no supimos ver a tiempo y en determinado momento explotó”, comenta Diego Villarán.


Hoy, con 24 años de edad, Jhonny comprende que los malos resultados fueron parte de su carrera igual que sus éxitos. "La mente es súper importante, prácticamente el 70% de todo. Puedes estar preparado físicamente, pero si no tienes la mente bien puesta, es por las puras", reflexiona. Además de contar con la preparación psicológica especialmente enfocada en la competencia, para tomar decisiones adecuadas dentro del mar, actualmente ya no tiene la carga familiar de años atrás. Con su padre fuera de la cárcel y trabajando, su mamá y su hermano con una nueva vida en el extranjero, tiene una paz que antes le era imposible conseguir. Por lo que, Villarán indica que esto puede ayudarlo a tener mejores resultados en futuras competencias. "Johnny tiene un talento natural que le permite correr mejor que la mayoría. Su cambio de actitud y estabilidad familiar actual han sido cruciales en su regreso".



Nuevas Metas


Foto: Samia Vilca / Jhonny Guerrero y su entrenador Coco Fernandez.


"Jhonny ahora está totalmente enfocado", comenta Coco Fernández, quien lo entrena desde los 12 años. El día de este surfista empieza a las 4:30 a.m. para poder estar en el agua desde las 6:00 a.m. hasta las 9:00 a.m. Seguido de esto, va al gimnasio y por la tarde entra al mar otras tres horas. Este ritmo lo lleva de lunes a viernes, dedicando los fines de semana a dar clases de surf para sustentarse. Actualmente vive con su primo, Miguel Orlando, un joven futbolista. "Mi primo ha sido esencial en mi retorno a las competencias y en mi mentalidad. Aunque es más joven, tiene una madurez que admiro y que me ha ayudado a asimilar las cosas de una mejor manera ".


Guerrero ha aprendido a valorar cada oportunidad y ahora maneja sus finanzas con sabiduría. "Lo poco que gano lo invierto al 100% en mis competencias", afirma, mostrando una clara determinación de seguir adelante a pesar de las adversidades. Su próxima meta es competir nuevamente en los campeonatos nacionales e internacionales. El surfista peruano planea representar a su país en los mundiales y los Panamericanos, aunque reconoce la dificultad debido a la falta de patrocinadores. "Estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para cumplir mis sueños. Si tengo que trabajar y competir al mismo tiempo, lo haré. Siento que todo este tiempo me ha ayudado a comprender cuánto amo este deporte y a tener claro lo que quiero", declaró Guerrero con determinación.


Además de sus metas deportivas, Jhonny siente una responsabilidad social con los chicos de Alto Perú. "Creo que puedo motivar a mucha gente con mi historia, especialmente a los chicos del barrio. Yo crecí igual que ellos y quiero ser un ejemplo positivo. Hay mucha gente como yo, que puede salir adelante a través del deporte, y no lo saben", comentó Guerrero, con la esperanza de motivar a otros jóvenes a tomar decisiones acertadas y evitar que cometan los errores que él mismo cometió.






 
 
 

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