La experiencia de surfear por primera vez desde cerca
- fondeaperu
- 2 jul 2024
- 4 min de lectura
Actualizado: 3 jul 2024
Diego Montes, periodista de Fondea, decidió inscribirse en una clase de surf para narrar desde su propia experiencia las implicaciones de practicar por primera vez este deporte acuático. Descubre todos los detalles en esta crónica.

Diego Montes luego de su primera clase de surf en la playa Makaha. Foto: Luana Baca.
Desde pequeño, solía ver deportes por el interés que tenía en ellos. Uno que especialmente llamaba mi atención era el surf, pues no era algo común de ver en el país, aun teniendo una campeona mundial llamada Sofía Mulanovich, una imagen femenina importante en el deporte peruano. En lo personal, nunca había tenido la oportunidad de surfear en playas limeñas ni en otro país, por lo que en esta experiencia narraré los dos días que tuve en la Playa Makaha, ubicada en Miraflores.
El día previo a entrar al mar a surfear por primera vez, alisté mis cosas como para ir a un día de piscina en familia. Pensé en llevar cosas básicas: toalla para secarme, sandalias y un cambio en caso alguna prenda se ensucie.
El miércoles de surf nos recibió con un clima nublado y frío, como nos venía acostumbrando la capital limeña. Con una ligera lluvia al promediar el mediodía, pensé en que incluso podía llegar a resfriarme por la temperatura que había. Al llegar a la playa Makaha, que era el lugar de encuentro con el entrenador que me iba a guiar en la experiencia surfer, sentí una especie de nervios que significaba que algo importante estaba por pasar. Son esos nervios que motivan a hacer cosas para quitarse el miedo de encima.
Carlos, quien pertenece a la escuela Perú Sobre Olas, fue mi entrenador para este desafío. Su experiencia y trato amable me hicieron sentir seguro desde un inicio. Durante toda la clase, tuvo paciencia para explicarme las instrucciones para practicar con la tabla. Antes de ingresar al mar, realizamos un calentamiento previo, además de enseñarme las maneras de cómo pararse en la tabla y poder surfear.

Diego recibiendo indicaciones del entrenador antes de ingresar al mar con la tabla. Foto: Luana Baca.
La experiencia comenzó con un ligero estiramiento de brazos, piernas y cintura para después empezar con una corta, pero efectiva clase de cómo remar y pararse en la tabla para surfear las olas que trajera el mar.
Tras las conversaciones y el calentamiento, Carlos decidió que entrara al mar para que empezara a surfear. El camino de la vereda hasta el mar fue un poco complicado, pues estaba sin sandalias y medias tratando de no caerme en la orilla que estaba rodeada de puras piedras que lo único que hacían era darme un dolor en la planta del pie cada vez que pisaba. No obstante, logré llegar al mar cargando la tabla de surf que Carlos me asignó.
El objetivo al empezar era remar hasta aproximadamente la altura del reconocido restaurante Rosa Náutica, donde esperaríamos las olas para yo intentar surfear. A la mitad del recorrido ya me había caído de la tabla como tres veces tras chocarme con olas. Luego de un rato, logré comprender un poco más al mar y cómo posicionarme en la tabla para no caerme más. Cuando llegó el momento de surfear olas por primera vez en mi vida, recordé unas palabras que escuché en un vídeo que pasaron en un noticiero tiempo atrás: “Cuando surfeas, al inicio es complicado, pero después todo fluye mientras estés concentrado y sepas dónde estás nadando”, comentó el surfista.
Mientras esperábamos olas buenas para practicar, conversaba con Carlos, quien tiene 36 años y me comentó que surfea desde los trece años. Más de dos décadas en el deporte que es su pasión de vida. Durante los tres minutos que tomó esperar una buena ola, Carlos me explicaba los pasos para surfear: echado en la tabla, manos al pecho, alzar la pierna derecha de costado, pararse con la pierna izquierda y mantener el cuerpo y manos tirados para adelante.
Al llegar el momento, logré pararme en la tabla, pero debido a la rapidez de la ola y mi nula experiencia, caí a los pocos segundos de surfear. Así fueron los cinco intentos de surfeo, uno mejor que otro en los cuales logré sacar aprendizaje de cada uno.

Día nublado y frio de invierno en Miraflores, en la Playa Makaha. Diego sigue las indicaciones de su entrenador Carlos. Foto: Luana Baca.
"Así es, una pequeña experiencia de cómo se navega sobre olas en una de las varias playas donde los profesionales practican el deporte del surf. Como mencioné, logré aprender de cada palabra que el instructor me mencionaba y conocer más sobre cómo es la vida dentro de este deporte que requiere profesionalismo, compromiso y mucho amor hacia el surf. Si yo pude superar mis temores frente al mar en mi primer día de clases, tú también puedes lograrlo. Ten en cuenta que es necesario inscribirte en clases con un entrenador experimentado en este deporte. ¿Has pensado en romper las barreras de tus miedos y lanzarte a este desafío?




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